Prometió nueva política. Llegó con TikTok, frases juveniles y la bandera de la honestidad. Hoy enfrenta un juicio político, una investigación de la FGR y casi mil millones de pesos en presuntos desvíos. La caída es tan estruendosa como fue el ascenso.
Samuel García llegó al poder de Nuevo León vendiéndose como lo que la política mexicana nunca había tenido: un joven diferente. Sin corbata. Con TikTok. Con el lenguaje de la calle y los gestos de quien supuestamente rompía con lo viejo.
Los regiomontanos le creyeron. Le dieron el gobierno.
Y hoy, ese mismo Samuel García está sentado frente a un juicio político aprobado por el Congreso de Nuevo León, una denuncia formal ante la FGR y una investigación periodística de El Norte y Grupo Reforma que documenta, con nombres, documentos y triangulaciones financieras, uno de los presuntos esquemas de corrupción más elaborados que ha producido un gobernador de oposición en México.






El esquema — así funciona según las investigaciones
Recursos públicos de Nuevo León se canalizan a empresas proveedoras del Estado como Suministro MYR y Trinational Express Logistics — una empresa texana sin historial sólido que de pronto factura millones al gobierno.
Esas empresas transfieren el dinero al despacho familiar: Firma Jurídica y Fiscal Abogados SC, ligado al gobernador y a su padre, Samuel Orlando García Mascorro. En 18 movimientos de 5 millones de pesos, 90 millones cruzan la frontera de vuelta a Monterrey.
Parte de esos fondos habrían financiado la pauta digital del propio gobernador en Google y YouTube a través de Nauka Comunicación Estratégica — la misma empresa que también factura directamente al gobierno de Nuevo León. El dinero público regresa como propaganda de Samuel García.
La empresa Paraclínicos, propiedad de Jorge Rodríguez Cantú — hermano de Mariana Rodríguez, esposa del gobernador — recibió alrededor de 147 millones de pesos en contratos públicos entre 2022 y 2025. El cuñado millonario, el gobernador irreprochable. O eso decía la narrativa.

El juicio político que ya arrancó.
El 10 de junio de 2026, la Comisión Anticorrupción del Congreso de Nuevo León aprobó iniciar el procedimiento de juicio político contra Samuel García por presuntas triangulaciones de recursos públicos y posible peculado. El gobernador tiene cita en el Congreso el 23 de junio para presentar su defensa.
El dictamen se fundamenta en señalamientos de desvíos mediante mecanismos financieros que habrían movilizado casi mil millones de pesos.
— TRIBUNA DE MÉXICO, 10 DE JUNIO DE 2026.
No es el primer proceso en su contra. Son 17 juicios políticos acumulados a lo largo de su gobierno — dos reactivados en mayo, uno nuevo aprobado esta semana. La acumulación por sí sola ya dice algo: esto no es persecución política puntual. Es un patrón.
Movimiento Ciudadano — el silencio que también acusa.
Sandra Pámanes, coordinadora de MC en el Congreso local, votó en contra de iniciar el juicio político argumentando que la denuncia “carece de pruebas suficientes y se basa en publicaciones periodísticas.” Tres de cuatro diputados de Morena se ausentaron. El resultado: la narrativa del partido naranja no es defender los hechos, sino descalificar a quien los documenta. El mismo manual de todos los partidos que protegen a sus gobernantes cuando el fuego les llega a casa.



La caída del mito.
Samuel García construyó su marca sobre una promesa simple: soy distinto. No soy el político viejo, no soy la corbata y el discurso vacío, no soy el sistema corrupto.
Lo que revelan El Norte y Grupo Reforma — y lo que ahora investiga la FGR — apunta a algo mucho más antiguo y conocido: un gobernante que llegó al poder para enriquecerse, que usó a la familia como canal, que financió su propia imagen con dinero que no era suyo.
El TikTok era la envoltura. Lo de adentro, según las investigaciones, era lo de siempre.

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