Faltan meses cruciales para auditar a fondo sus cuentas, revisar la calidad de sus obras y observar fríamente el impacto real de sus políticas públicas.
En el complejo tablero de la Ciudad de México, gobernar bajo la sombra de la hegemonía de MORENA no es una tarea sencilla para la oposición. Mauricio Tabe Echartea, quien hoy transita por la recta final de su segundo mandato al frente de la Alcaldía Miguel Hidalgo, ha tenido que navegar precisamente en estas aguas turbulentas. Frente a un aparato oficialista que aprieta a las minorías políticas, su administración ha buscado demostrar que existen otras formas de ejercer el poder, cimentadas en la resiliencia y en la ejecución de un plan de gobierno estructurado.
A lo largo de su ciclo, Tabe no se conformó con administrar baches y luminarias. Decidió dar un paso al frente y entrar de lleno a la arena política nacional. Se subió al ring mediático, cuestionó frontalmente a la Presidenta de México y debatió el modelo de país que impulsa la “Cuarta Transformación”. Fue una apuesta arriesgada que le dio proyección y lo colocó bajo los reflectores de un electorado que busca contrapesos, pero que al mismo tiempo polarizó su figura frente a sus adversarios.




Sin embargo, en el periodismo crítico que ejercemos en La Palabra Política, entendemos que la administración pública no es un escenario para la ovación. A un gobernante no se le rinden aplausos, ni se le dedican halagos desmedidos o portadas de ocho columnas simplemente por hacer aquello para lo que fue contratado. La llegada de Mauricio Tabe a la alcaldía fue producto de un contrato ciudadano firmado en las urnas; se le contrató para hacer las cosas bien, administrar con transparencia y dar resultados tangibles.



Es por ello que calificar hoy su gobierno como un éxito rotundo o un fracaso absoluto resulta prematuro. Faltan meses cruciales para auditar a fondo sus cuentas, revisar la calidad de sus obras y observar fríamente el impacto real de sus políticas públicas. En la era digital, es fácil deslumbrarse con el espejismo de las redes sociales, pero la realidad territorial es implacable: los likes no votan.


El próximo año, la Alcaldía Miguel Hidalgo se convertirá nuevamente en la madre de todas las batallas electorales. MORENA lanzará toda su maquinaria política y social para arrebatarle a la oposición esta vital célula de poder. Será exactamente en ese momento, en la soledad de la mampara electoral, donde se emitirá el verdadero juicio sobre los dos mandatos de Tabe Echartea.
Ahí se comprobará si su capital político, sus debates nacionales y su gestión local lograron forjar raíces lo suficientemente profundas como para que el PAN retenga este bastión. El tiempo de las redes sociales está por terminar; comienza el tiempo del escrutinio ciudadano, y serán única y exclusivamente los vecinos quienes decidan si renuevan el contrato o exigen un cambio de rumbo.