PEMEX y CFE llegaron heridas al cambio de gobierno. La Secretaria de Energía no recibió un sector en orden — recibió una crisis. Y está operando dentro de ella sin perder el rumbo.
Hay cargos que se reciben con fanfarria y hay cargos que se reciben con un expediente de emergencia encima del escritorio. Luz Elena González Escobar recibió los dos al mismo tiempo.
La Secretaria de Energía llegó a su cargo en octubre de 2024 sabiendo exactamente lo que encontraría: un PEMEX con deuda histórica, una CFE en proceso de recuperación, y un sector energético que durante años fue terreno de disputa ideológica antes que objeto de política técnica. No se sorprendió. Se puso a trabajar.
A casi dos años de gestión, su labor no tiene aún los reflectores que merecería. Pero los números que empiezan a aparecer cuentan una historia distinta a la del caos que heredó.






Estos no son números de propaganda. Son los mismos que validaron Standard & Poor’s, Fitch Ratings y Moody’s — las tres calificadoras internacionales más importantes — al mejorar la nota crediticia de PEMEX durante 2025. Cuando las calificadoras suben la nota, no lo hacen por lealtad política. Lo hacen porque los balances empiezan a responder.
Los frentes que siguen abiertos.
La deuda sigue siendo una montaña.
Bajar 20% la deuda es un avance real. Pero la carga financiera de PEMEX sigue siendo una de las más pesadas entre las empresas petroleras estatales del mundo. Cada punto porcentual de interés que se paga es inversión que no llega a los campos petroleros.
Cantarell y la producción que no para de caer.
El campo Cantarell, en tiempo pasados era el más productivo de México, sigue en declive estructural. Estabilizar la producción general no resuelve que los pozos maduros se agotan. La exploración de nuevas reservas es costosa, lenta y compleja.
La transición energética que no espera.
Mientras México consolida PEMEX y CFE, el mundo acelera hacia las energías renovables. El Plan Estratégico 2025-2035 contempla sustentabilidad y reducción de emisiones, pero los plazos son ajustados y la inversión requerida, enorme.

El modelo que define su gobierno.
González Escobar no es ideóloga. Es técnica. Su apuesta es clara: primero PEMEX y CFE fuertes, luego el capital externo. No rechaza la inversión privada — la condiciona. Que entre cuando las empresas del Estado tengan músculo suficiente para no ser dominadas por ella. Esa jerarquía define quién manda en el sector y quién espera turno.
Durante años se nos dijo que toda empresa estatal era ineficiente. Hoy demostramos lo contrario: la eficiencia se construye desde la planeación y la justicia.— LUZ ELENA GONZÁLEZ ESCOBAR, NOVIEMBRE 2025



PLAN ESTRATÉGICO 2025–2035 — LOS PILARES.
Integración vertical de PEMEX · Meta de 1.8 millones de barriles diarios · Petroquímica para sustituir importaciones · Saneamiento financiero gradual · Bonos de deuda estratégicos · Participación privada “ordenada y complementaria” · 34% más inversión productiva en 2026.
La soberanía como destino — no como discurso.
Lo que distingue a González Escobar de otros titulares del sector es que la soberanía energética que defiende no es retórica de tribuna. Es una hoja de ruta con fechas, metas e instrumentos financieros. Ante el Senado, ante el Pleno del Congreso, ante las calificadoras — siempre el mismo mensaje: el Estado retoma la rectoría, y lo hace con números.
La Presidenta Sheinbaum la puso en ese lugar precisamente por eso: porque sabe que el sector energético no necesita un político — necesita una operadora de crisis con visión de largo plazo. Y eso es exactamente lo que Luz Elena González Escobar está siendo.

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